domingo, 22 de abril de 2012

Tema 16: La España actual



TEMA 16: LA ESPAÑA ACTUAL

16.1. LA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA. LA CONSTITUCIÓN DE 1978. PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES Y DESARROLLO INSTITUCIONAL. EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS Y SU EVOLUCIÓN.
El tema que analizamos a continuación pretende bucear en un proceso de nuestra historia contemporánea conocido como Transición, a través del cual se supera la Dictadura y se restauran las instituciones democráticas. Cronológicamente hablando podemos aceptar, en líneas generales, que se trata de un período comprendido entre la muerte de Franco en 1975 y la victoria electoral del PSOE en 1982, si bien cabe puntualizar que no todos los analistas coinciden en estas fechas de inicio y finalización. Un cambio de estas características no hubiera sido posible sin el consenso y los pactos acordados por la monarquía, los herederos más aperturistas del Franquismo y la oposición política. Estos permitirán llegar a la aprobación de una ley fundamental como la Constitución de 1978, que consagraba la monarquía parlamentaria y definía las líneas de un estado descentralizado conocido como Estado de las Autonomías.

LA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA
Es esencial comenzar estableciendo el marco y el carácter general que rodeó este período histórico. Entre los rasgos más peculiares del proceso debemos señalar:
• Se trató de una evolución controlada del Franquismo hacia la Democracia, es decir, no se produjo un ruptura clara entra ambos sistemas. De hecho, el sucesor de Franco como Jefe de Estado, Juan Carlos de Borbón, había sido elegido por el propio Dictador. En definitiva, se pasó de “la ley a la ley” sin reemplazar a quienes ostentaban el poder como consecuencia de la legalidad franquista, convirtiéndose por tanto en un proceso a medio camino entre reforma y ruptura.
• Se considera un ejemplo de los cambios y la madurez alcanzada por la sociedad española en los años 70, cuando el Régimen Franquista demostró su inadecuación para gobernar un país industrializado y urbanizado. La evolución fue relativamente pacífica y no conllevó reformas económicas y sociales profundas.
• Fue fruto de un acuerdo, consenso o pacto ente los dirigentes y políticos más aperturistas del antiguo Estado franquista y la oposición, que facilitó su integración en el sistema renunciando a los aspectos más radicales de su programa.
• Aunque se basó en pactos entre políticos, respondió a la presión y movilización popular, que influyó decisivamente para que se produjeran cambios sustanciales. Existe un acuerdo entre lo investigadores, bastante compartido, que la Transición fue antes social que política.

Expuestas las características generales del período, debemos analizar sus fases y acontecimientos más relevantes, entre los cuales podemos mencionar:

EL GOBIERNO DE ARIAS NAVARRO
Dos días después de la muerte de Franco se produjo el juramento del príncipe Juan Carlos como rey y seguidamente el entonces presidente de gobierno, Arias Navarro, fue confirmado en su cargo. Sendas figuras habían sido nombradas por el Dictador antes de su muerte y en el caso de Arias Navarro se confiaba en que este continuara un “Franquismo sin Franco”. No obstante, se produjo un enfrentamiento personal entre el presidente del gobierno y el monarca, partidario de una democratización plena. Destacan unas declaraciones de Juan Carlos a Newsweek calificando a Arias Navarro como un “desastre sin paliativos”. En dicho enfrentamiento el rey contó con el apoyo de Torcuato Fernández Miranda (su profesor y consejero y posteriormente presidente de las Cortes Franquistas y del Consejo del Reino) y de Adolfo Suárez (Secretario General del Movimiento en el Gobierno de Arias Navarro). Además, en los meses inmediatamente anteriores y posteriores a la muerte de Franco, se incrementaron de forma considerable la actividad de la oposición y el grado de politización de la vida pública española. Prueba de ello es la creación de un organismo como la Coordinación Democrática, popularmente conocida como la Platajunta, que aunaba a las fuerzas políticas y sindicales contrarias al Régimen. Finalmente toda una serie de problemas de orden público, oleadas huelguistas y atentados terroristas de ETA y GRAPO forzarán, junto con la presión del monarca, la dimisión de Arias Navarro en julio de 1976. Según la legislación vigente el nuevo presidente debía ser elegido por el rey entre una terna de candidatos. Torcuato Fernández Miranda y el propio monarca se pusieron de acuerdo para incluir y elegir a su candidato favorito y a la postre presidente del gobierno, Adolfo Suárez. Un hombre joven y vinculado a Falange. En aquel momento era ministro Secretario General del Movimiento y apenas hacía un mes antes, había defendido ante las cortes franquistas la Ley sobre Derecho de Asociación Política.

EL GOBIERNO DE SUÁREZ
La primera etapa de gobierno de Adolfo Suárez (julio 1976-junio 1977) presentó las siguientes características:
• A pesar de que muchos lo consideraban un joven político sin muchos méritos, procedente del Franquismo y sin apariencia reformista, su gabinete será determinante para la restauración de la democracia en España. Pese a que se consideró en su momento que era un gobierno de penenes (interinos)
• Consiguió la adhesión de los herederos del Régimen Franquista al proceso de reforma. Promovió en este sentido la Ley para Reforma Política, que establecía unas nuevas Cortes bicamerales que tendrían carácter constituyente. Finalmente fue aprobada en referéndum el 15 de diciembre de 1976 (94% a favor y 2,5 en contra), se legalizaron también símbolos nacionalistas como la ikurriña, la señera y se estableció una amplia amnistía.
• Logró también la conformidad de la oposición con el proceso de reforma. Para su feliz consecución fue fundamental la legalización del PCE el 9 de abril de 1977. La formación comunista por su parte renunció al uso de la bandera republicana y se comprometió a acatar la monarquía.
• Adquirieron creciente influencia los partidos nacionalistas, sobre todo en Cataluña (Esquerra Republicana, CIU) y País Vasco (PNV, Herri Batasuna).
• Finalmente, el 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas desde 1936, consiguiendo el triunfo la Unión de Centro Democrático del presidente Suárez (34 % votos), seguida por el PSOE (29 %) y a mucha más distancia por el PCE-PSUC y Alianza Popular (9 % respectivamente).

Las trabas al proceso de transición:
Los primeros meses de 1977 constituyen la etapa más difícil y delicada de la transición. Las tensiones en la calle eran muy fuertes tanto por parte de la extrema derecha como de la extrema izquierda. ETA seguía matando, contribuyendo a desestabilizar el país y a enervar a los militares. De la misma manera, los sectores inmovilistas llevaron a cabo atentados, el más famoso fue el asesinato por pistoleros de extrema derecha de cinco abogados laboralistas del PCE en su despacho de la calle Atocha de Madrid. El PCE respondió con una impresionante manifestación silenciosa.
Esa misma semana del 23 al 29 de enero terminó con el asesinato de dos policías y un guardia civil a manos del GRAPO.
Además la inestable situación económica generaba continuas huelgas y manifestaciones que caldeaban todavía más el clima social y político contribuyendo a dar una sensación de anarquía y caos que era utilizado demagógicamente por los últimos partidarios del régimen.
Otro problema fueron los procesos involucionistas como la Operación Galaxia, nombre en clave dado a un plan golpista que tuvo lugar en 1978 en España. Toma su nombre del lugar en el que los oficiales que tomaron parte en él se reunieron, la cafetería Galaxia en Madrid el 11 de noviembre de 1978. Su finalidad era detener los procesos de reforma política que estaban teniendo lugar en España en ese momento.
La fecha prevista para el golpe de Estado era el viernes 17 de noviembre de 1978, elegida porque el rey Juan Carlos I estaría de viaje oficial en México. El plan consistía en la ocupación del palacio de La Moncloa, en el que el gobierno en pleno, que estaría celebrando el Consejo de Ministros, sería arrestado, para obligar al rey a crear un gabinete de salvación nacional. Las tres personas encargadas de la operación eran el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, el capitán de la Policía Armada Ricardo Sáenz de Ynestrillas y otro coronel del Estado Mayor, cuyo nombre es desconocido.

EL PERÍODO CONSTITUYENTE
Tras las elecciones, la UCD intentó gobernar en solitario estableciendo pactos con otras fuerzas políticas con el objetivo de elaborar una nueva Constitución, construir el Estado de las Autonomías y gestionar una política económica de urgencia para paliar los efectos de la crisis de 1973. Durante esta fase se alcanzaron varios acuerdos fruto del consenso, los cuales permitieron:
Firmar los Pactos de la Moncloa, inspirados en el economista Fuentes Quintana, y que involucraban a patronal y sindicatos. Incluían sobre todo medidas económicas cuya aplicación se vio limitada por la segunda crisis mundial del petróleo (1979). Se impuso el consenso pero es importante recordar que el país tenía por ejemplo una inflación del 40%, las alternativas eran escasas.
Restablecer la Generalitat en Cataluña en la persona de Josep Tarradellas.
Aprobar la Constitución de 1978.

LA CONSTITUCIÓN DE 1978. PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES Y DESARROLLO INSTITUCIONAL:
LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
El diseño del texto constitucional se fundamentó en la política de consenso entre partidos. En primer lugar, una comisión o ponencia formada por 7 miembros redactó un anteproyecto, que se debatió en las Cortes entre mayo y octubre de 1978. Son los llamados “padres de la Constitución”: Gabriel Cisneros, Pérez Llorca y Herrero de Miñón por parte de la UCD; Manuel Fraga de AP; Peces-Barba del PSOE; Solé Tura del PCE-PSUC y Miquel Roca por parte de CIU. En su momento se criticó el hecho de no hubiera un representante del PNV y esto se debió a las peticiones maximalistas del nacionalismo vasco.
Finalmente fue aprobada en referéndum el 6-12-1978 y promulgada el 29-12-1978, permitiendo la creación del nuevo Estado democrático y el diseño del mapa autonómico español. Inspirada fundamentalmente en la Constitución de 1931, contiene 169 artículos a los que han sabido adaptarse gobiernos de distinto signo político y que establecen:
• Un régimen político en el que España es reconocida como un Estado democrático, en concreto una monarquía parlamentaria donde la soberanía reside en el pueblo español y la unidad de España es compatible con la pluralidad nacional.
• La Jefatura del Estado se atribuye al rey, así como la de las Fuerzas Armadas y se privilegia al heredero varón sobre la mujer, tema de vigente actualidad.
• Se establece una división de poderes donde el ejecutivo queda en manos del Gobierno, el legislativo reside en dos cámaras elegidas por sufragio universal (Congreso de los Diputados para la aprobación de leyes y Senado para refrendarlas) y el judicial a cargo de juzgados y tribunales, situándose en la cúspide el Supremo, que entiende de todos los temas salvo los aspectos constitucionales que son valorados y regulados por el Tribunal Constitucional.
• Incluye una declaración de derechos y libertades muy avanzada, homologable con cualquier democracia occidental.
• Aunque establece un estado laico no confesional reconoce una cierta consideración especial hacia la religión tradicionalmente mayoritaria, el catolicismo.
Es una constitución deliberadamente ambigua que permite interpretaciones muy dispares desde posiciones ideológicas contrarias. Este hecho, explica su longevidad y que se haya convertido en un elemento de estabilidad en el país pese a las tensiones de los últimos tiempos derivadas de su modificación sin el amplio consenso que la originó.

La estructura institucional que se deriva de ella, puede visualizarse con nitidez en el siguiente esquema:


EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS Y SU EVOLUCIÓN
La organización territorial del Estado español está diseñada en la Constitución de 1978 de manera ambigua: puede evolucionar hacia un Estado federal pero también pueden modificarse las competencias transferidas por el Estado a las CCAA. El texto constitucional admite las desigualdades entre las CCAA al distinguir entre nacionalidades o comunidades históricas (Cataluña, País Vasco y Galicia) del resto de las regiones. Como consecuencia, se establecieron dos vías para crear CCAA: la vía rápida (prevista en el art.151) permitía el acceso directo mediante la aprobación en referéndum de un Estatuto de Autonomía y la vía lenta (recogida en el art. 143) fijaba la asunción de competencias en el plazo 5 años sin precisar referéndum para constituirse en comunidad. Así, entre 1979 y 1983 se llevó a cabo el proceso de creación de las 17 CCAA existentes en la actualidad. Inicialmente en Cataluña y País Vasco (octubre 1979), seguidas por Galicia (diciembre 1980) y Andalucía (octubre 1981). Finalmente surgieron otras 13 (Principado de Asturias, Cantabria, Comunidad Foral de Navarra, La Rioja, Canarias, Castilla-La Mancha, Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Aragón, Extremadura, Islas Baleares, Castilla y León y Comunidad de Madrid) y se constituyeron en 1995 dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla).
En la actualidad las distintas CCAA continúan reclamando al Gobierno Central más competencias, siendo temas recurrentes la descentralización de los ingresos, el control del sistema educativo y sanitario y, en casos concretos, el reconocimiento de la consideración de nación. Los recientes ejemplos del Plan Ibarretxe y del nuevo Estatuto Catalán, entre otros, son buena prueba de la vigencia de la cuestión autonómica.

16.2 LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS. LOS DESAFÍOS DEL GOLPISMO Y TERRORISMO. CAMBIOS POLÍTICOS, SOCIALES Y ECONÓMICOS. CULTURA Y MENTALIDADES:

LA CONSOLIDACIÓN DEMOCRÁTICA Y LA CRISIS DE LA UCD
Entre 1979-82 tuvo lugar una nueva etapa en la Transición. Aprobada la Constitución se disolvieron las Cortes y se convocaron nuevas elecciones (marzo 1979). La UCD ganó por segunda vez y volvió a gobernar en minoría. El panorama político de este período presentó los siguientes rasgos característicos:
• Se desarrolló el Estado de las Autonomías con la aprobación de estatutos y la celebración de elecciones autonómicas y municipales entre 1979-83.
• Se llevó a cabo una importante labor legislativa, aprobándose el Estatuto de los Trabajadores (1980) y la Ley del Divorcio (1981). Además España ingresó en la OTAN (1981-82), aunque el PSOE prometió revisarlo si llegaba al poder.
• La oposición acometió reformas como la renuncia a la ideología marxista en el caso del PSOE, liderado por Felipe González, que pasa a constituirse en una especie de centro-izquierda capaz de atraer el voto de la clase media. Por su parte el PCE entró en crisis ante sus constantes disidencias y AP se reforzó con miembros de la UCD.
• El partido gobernante entró en crisis ante su escisión interna en dos facciones: centro-izquierda (liberal y socialdemócrata) y ala derecha (democristianos y conservadores). La oposición también jugó sus bazas y el PSOE llegó a presentar una moción de censura contra Suárez. Finalmente este dimite en enero de 1981 y será sucedido por un Calvo Sotelo incapaz de detener la descomposición de la UCD.
El intento de un golpe de Estado el 23 de febrero de 1981 por parte de algunos sectores del ejército contrarios a la evolución política hacia la democracia de España. Dirigidos por el teniente coronel Antonio Tejero llegaron a irrumpir violentamente en el Congreso, aunque la falta de apoyo de los altos mandos militares y del propio monarca frustró la operación. Fue un golpe militar en cuya elaboración confluyeron diversas y variadas implicaciones. Las aristas de este proceso histórico están aún por pulir en toda su dimensión y potenciales biografías o escritos pueden en el futuro aportar información clave para su compresión global.

El gobierno de Calvo Sotelo
El día 24 de febrero Calvo Sotelo era nombrado presidente de un gobierno que duraría año y medio y que estaría presidido por las disensiones internas en el seno de la UCD.
Durante su etapa de gobierno tuvo lugar la aprobación de muchos de los estatutos de autonomía (menos Extremadura, Baleares, Castilla y León y Madrid que se aprobarían el 25 de febrero de 1983). Galicia y Andalucía quedaron constituidas como comunidades históricas, como Cataluña y el País Vasco. En este periodo se produjo también una transferencia continua de competencias del gobierno central a las comunidades autónomas. Era un proceso nuevo y que tuvo lugar durante los difíciles años de la transición. También es de destacar la colaboración de los partidos nacionalistas con el Gobierno (PNV y CiU) que aportaron sus apoyos a un gobierno débil.
Desde el punto de vista social el hecho más relevante fue la aparición del “el escándalo del aceite de colza”, envenenamiento masivo por la venta fraudulenta de aceite en mal estado. También en 1981 tuvo lugar la aparición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Con la aprobación de la ley del divorcio se ganó el Gobierno la crítica, además, de la Iglesia.
Una de las últimas medidas de Calvo Sotelo fue la tramitación del ingreso de España en la OTAN, que se veía como la antesala al ingreso en la Comunidad Económica Europea. La medida fue masivamente criticada por la izquierda, el PSOE llegó incluso a reunir 600.000 firmas contra este hecho y prometió convocar un referéndum si ganaba las elecciones.
Pero no sólo la UCD tenía problemas, en la izquierda el PCE sufría una aguda crisis. Por el contrario el PSOE asistía al reforzamiento del liderazgo de Felipe González y una mayor moderación en su ideario que le hizo abandonar posturas radicales. En este contexto Calvo Sotelo convocó elecciones anticipadas para el 28 de octubre de 1982 que pondrían fin a la etapa centrista e inaugurarían la etapa de gobiernos socialistas que estarían en el poder hasta 1996. En octubre de 1982 acontece el triunfo electoral del PSOE, lo que para muchos expertos constituye en el punto final de la Transición. Se abre entonces el gobierno del que hasta entonces había sido el principal partido de la oposición, el cual pasará también a la historia por obtener la primera mayoría absoluta de una formación política en la democracia española.

Los gobiernos del PSOE (1982-1996)
La primera legislatura socialista (1982-1986).
Las elecciones del 28 de octubre de 1982 dieron el triunfo al PSOE., con el mensaje electoral del “cambio” y a su líder Felipe González Márquez, con más de diez millones de votos favorables y la mayoría absoluta en las Cortes Generales (202 de 350 diputados). Esta mayoría absoluta, repetida en las elecciones de 1986 y de 1989, unida a la alcanzada en numerosos ayuntamientos y comunidades autónomas, permitió al PSOE, gobernar en solitario a lo largo de una década (1982-1992).
La segunda fuerza más votada, el Partido Popular (denominación que adoptó Alianza Popular tras su Congreso de 1989), lideró la oposición desde la derecha si bien prestó su apoyo en campos como la seguridad, el desarrollo autonómico o las relaciones internacionales.
Izquierda Unida (IU), coalición dirigida por el PCE., representa la oposición por la izquierda.
El primer problema que tuvo que tratar el nuevo gobierno, y que no había sido abordado durante toda la transición, era el de la grave situación económica que necesitaba medidas urgentes. Por si fuera poco en 1979 se inició una nueva crisis del petróleo que conllevó un encarecimiento de los productos. Para solucionar la crisis económica se tomaron medidas muy duras: devaluación de la peseta, subida de los tipos de interés, aumento de los impuestos… La medida más espectacular fue el proceso de reconversión industrial que llevó al cierre de muchas empresas siderometalúrgicas que no eran rentables. También se expropió al holding de Rumasa, una empresa gigantesca que amenazaba quiebra y que hubiera dejado en el paro a miles de personas.
El objetivo era sanear la economía, pero las recetas eran muy duras, tras dos años de ajustes se inició nuevamente el crecimiento económico que sería espectacular en la segunda década de los ochenta.
Podemos calificar estos años como los años de las reformas. Se reformaron las Fuerzas Armadas para evitar nuevos golpes de Estado (el último fue abortado en 1985), también se reformaron los cuerpos de seguridad del Estado para que fueran eficaces en la lucha contra ETA que se mantenía implacable con atentados diarios. En cuanto a las reformas de contenido social se aprobó la LODE, la nueva ley educativa que creaba los consejos escolares en los centros, se reformó también el funcionamiento de las universidades para aumentar la autonomía de estos centros. También se reformó la justicia. Pero la reforma más polémica de esta etapa fue la ley de despenalización del aborto que fue duramente contestada por la derecha y por la Iglesia católica.
En cuanto a la política exterior el éxito más notable de esta etapa fue la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea, que era como se llamaba entonces la Unión Europea, el día 1 de enero de 1986. Sin embargo, el PSOE dio un gran viraje político en el asunto de la permanencia o no en la OTAN, uno de los ejes de su campaña electoral, Felipe González pasó del NO a la OTAN a apoyar la permanencia en ese organismo. Convocó un referéndum y venció el sí (los medios de comunicación oficiales se volcaron con el sí y el presidente amenazó con dimitir si vencía el no).

La segunda legislatura socialista (1986-1989)
El Partido Socialista repitió mayoría absoluta en las elecciones de 1986, Coalición Popular repitió resultados y Fraga renunció como líder abriéndose en el partido una larga crisis (Hernández Mancha) que acabó en 1989 con la elección de José María Aznar como presidente del partido. Izquierda Unida estuvo a partir de ahora dirigida por Julio Anguita. En esta legislatura se configuró definitivamente el Estado autonómico.
Pero el hecho más trascendente del periodo es el espectacular crecimiento económico motivado por las medidas llevadas a cabo en la anterior legislatura y la etapa de prosperidad a nivel internacional y que llegaría hasta 1992. El aumento de la recaudación y la llegada de fondos europeos permitió llevar a cabo una política de inversiones públicas sin precedentes: construcción de autovías, modernización de vías férreas, mejora de los servicios sanitarios y educativos.
Sin embargo, la otra cara de la moneda fue el aumento de las desigualdades sociales y el crecimiento del paro (dura reconversión del PSOE: Solchaga, Mariano Rubio). Estos hechos fueron denunciados por los sindicatos que el día 14 de diciembre de 1988 convocaron una huelga general que fue seguida por cerca del 90% de la población.

La tercera legislatura socialista (1989-1993)
El Gobierno volvió a ganar por tercera vez las elecciones con mayoría absoluta pero esta vez con un descenso significativo del número de votantes. Hablar de esta legislatura es hablar de los acontecimientos de 1992. España organizó dos grandes eventos a nivel internacional: la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Para ambos acontecimientos se realizaron enormes inversiones económicas: AVE Madrid-Sevilla, reordenación de las dos ciudades… En general los dos eventos fueron un éxito. En el 1992 se continuaba el crecimiento económico, esto permitió completar los planes de carreteras y las dotaciones sociales. Especial importancia tuvo la inversión educativa dirigida a la nueva construcción de centros escolares debido a la nueva reforma educativa (LOGSE) aprobada en 1991.
Pero a partir de 1993 se inició una crisis económica a nivel internacional que afectó profundamente a España por las enormes inversiones realizadas en 1992. En pocos meses se hundió el consumo, se disparó la inflación, creció el paro hasta los tres millones y quebraron muchas empresas, los buenos tiempos habían terminado.
En política internacional España participó en la guerra del Golfo en 1991 y además, fue sede la Conferencia de Paz de Oriente Próximo entre israelíes y palestinos por la que se inició una aproximación entre los dos enemigos acérrimos. En la lucha contra el terrorismo España se vio beneficiada por la colaboración francesa y por la unión de casi todas las fuerzas políticas contra el terrorismo. Sin embargó, estalló el escándalo de los GAL, un grupo armado antietarra integrado por un grupo de policías y mercenarios, salió a la luz pública cuando dos de esos policías fueron condenados y acusaron al ministro del Interior. También a finales de esta legislatura empezaron a aparecer los primeros casos de corrupción: el hermano del vicepresidente –Alfonso Guerra- fue acusado de tráfico de influencias; y el escándalo de Filesa, una trama de empresas que tenían como objetivo financiar de manera ilegal al PSOE.

La cuarta legislatura socialista (1993-1996)
Las nuevas elecciones dieron nuevamente el mayor número de votos al PSOE, pero esta vez los socialistas no tenían la mayoría absoluta y tuvieron que pactar con Convergencia i Unió. Si algo define esta etapa son los numerosos casos de corrupción que aparecieron. Unos fueron estrictamente financieros (intervención de Banesto…); otros venían de la etapa anterior (GAL y Filesa); pero el caso que más desprestigió al Gobierno fue el de Luis Roldán, director general de la Guardia Civil, acusado de una estafa millonaria al cobrar comisiones ilegales por la contratación de obra pública en los cuarteles. El último escándalo fue la identificación de los cadáveres de dos supuestos etarras –Lasa y Zabala- que fueron secuestrados, torturados y asesinados en circunstancia extrañas, las pruebas apuntaban a miembros de la Guardia Civil.
Debido a todos estos escándalos el clima político era irrespirable. En 1995 Convergencia i Unió, aliado indispensable para el Gobierno, votó contra los presupuestos, Felipe González asumió su derrota y convocó elecciones para mayo de 1996.



Los gobiernos del Partido Popular (1996-2004)
La primera legislatura del Partido Popular (1996-2000)
Las elecciones del 3 de mayo de 1996 dieron una ajustada victoria al PP, que obtuvo 156 diputados mientras que el PSOE. consiguió 141. José María Aznar fue nombrado presidente del gobierno, pero para gobernar necesitó el apoyo parlamentario de los catalanistas de CiU y de los regionalistas canarios.
Esta victoria electoral se completó con las elecciones municipales y autonómicas: en estas últimas el PP conquistó casi todos los gobiernos autónomos menos Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía, País Vasco y Cataluña.
El apoyo de CiU tuvo como consecuencia que el gobierno aprobara algunas medidas autonomistas, como la cesión del 30 % del IRPF a las comunidades autónomas y la supresión de los gobernadores civiles. Por otra parte, el gobierno del PP aplicó un amplio programa de privatización de las grandes empresas de titularidad pública, entre las cuales estaba la petrolera Repsol y la compañía de telecomunicaciones Telefónica, esta política de privatizaciones era inspirada por una ideología neoliberal y por la necesidad de cumplir con los criterios de convergencia económica europea marcados por el tratado de Maastricht con el objetivo de avanzar hacia la moneda única europea. El examen se pasó con éxito, en parte apoyado por un cambio de tendencia internacional que apuntaba hacia una nueva etapa de expansión económica.
En relación con el terrorismo ETA proclamó una tregua en 1998, debida en parte a la masiva protesta por el asesinado de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997, esta tregua acercó al PNV hacia Herri Batasuna el brazo político de ETA y llegaron a formar un frente único a favor de la independencia (pacto de Lizarra). Esto ocasionó la ruptura entre el gobierno de José Mª Aznar y el PNV. En 1999 se acabó la tregua y la organización terrorista volvió a matar, una de sus víctimas más conocidas fue el antiguo ministro socialista Ernest Lluch.
También el Gobierno llevó a cabo un proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas, con una importante reducción de efectivos, esto conllevó la supresión por primera vez del servicio militar obligatorio.
Uno de los problemas más graves de estos años fue la llegada de un gran número de inmigrantes, en gran parte procedentes del norte de África. Esta inmigración es bastante dramática porque muchos han muerto ahogados al intentar cruzar el Estrecho de Gibraltar.

La segunda legislatura del Partido Popular (2000-2004)
El 12 de marzo de 2000 se celebraron nuevas elecciones generales, que dieron una abrumadora victoria al PP, que obtuvo mayoría absoluta con 183 diputados y el 44,5 % de los votos. Al no tener que contar con Convergencia i Unió el PP pudo aplicar sin recortes todo su programa electoral.
El nuevo gobierno Aznar aprobó, con un amplio apoyo, la nueva financiación autonómica. Sin embargo, fueron muy discutidos la Ley de extranjería, el Plan Hidrológico Nacional, la Ley de universidades, la Ley de la calidad de la enseñanza y el apoyo a EE UU en la guerra de Irak, apoyo este último que fue contestado en la calle por masivas manifestaciones y un 90% de oposición según los sondeos.
Por su parte, el PSOE. inició un proceso de reestructuración. José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido nuevo líder del partido tras varios intentos de ocupar el liderazgo del partido (Joaquín Almunia; Josep Borrell).
El día 1 de enero de 2002 se puso en circulación la nueva moneda común a casi todos los países comunitarios: el euro.
Las elecciones del día 14 de marzo de 2004, y tras un brutal atentado terrorista de Al Qaeda en Madrid el día 11, dieron la mayoría a José Luis Rodríguez Zapatero con 164 diputados frente a los 148 del PP. El día 17 de abril fue proclamado como presidente del Gobierno, el quinto de la democracia.

CULTURA Y MENTALIDADES:
Es indiscutible el gran avance a nivel educativo y cultural que muestra el país a finales del siglo XX. El analfabetismo es un hecho marginal y el sistema educativo alcanza a todas las capas de la sociedad. El número de Universidades ha crecido, incluso con cierta desmesura, al existir una por cada provincia.
Los grandes cambios se operan en los años 80 y 90, décadas que se convierten en laboratorios de experimentación y avances culturales como pocas veces se habían producido antes en el país. Debemos destacar que la intervención económica estatal en aspectos culturales ha sido muy importante, aunque tampoco es desdeñable la aportación del sector privado, incluyendo desde finales de los 90 importantes esponsorizaciones de exposiciones, grandes montajes escénicos y actividades deportivas.
Esto unido a nuestra vinculación a la cultura occidental de clara influencia anglosajona ha traído a nuestro país una cultura de masas.
Pese a todo, nuestros periódicos están aún lejos de las tiradas internacionales, aunque también es cierto que es uno de los países del mundo donde más libros se editan (algunos con cortas tiradas). Si bien los hábitos de consumo cultural indican una mayor preferencia en nuestro país por la cultura audiovisual frente a la lectura, hecho que nos diferencia de países de nuestro entorno como Francia e Inglaterra.
La literatura española no obstante ha alcanzado cotas de gran prestigio, autores como Vázquez Montalbán, Luis y Juan Goytisolo, Carmen Martín Gaite, Juan Marsé, Antonio Muñoz Molina, Eduardo Mendoza y Rosa Montero, han colocado sus obras entre las más leídas y prestigiosas del mundo.
En pintura algún autor contemporáneo ha alcanzado el peso internacional de épocas pasadas como es el caso de Miguel Barceló, cuyas obras decoran la sede de la ONU en Ginebra o el ábside mayor de la Catedral de Mallorca.
Nuestro cine ha traspasado fronteras, los premios internacionales y nacionales de Almodóvar, Garci, Trueba y otros corroboran el peso internacional de nuestras películas con títulos como Mujeres al borde del ataque de nervios, El abuelo o Belle Epoque.
También cabe destacar el trabajo realizado en otras lenguas de nuestro país como el trabajo de Pere Gimferrer, Quim Monzó en el caso de obras en catalán o las de Atxaga o Aresti en euskera.
Otro gran cambio cultural de este momento fue la llegada de la llamada cultura popular como es el graffiti de gran importancia en España. Pero sobre todo debemos destacar las expresiones de creatividad multitudinarias como fue en los primeros ochenta la llamada “Movida madrileña”, donde se mezcla espectáculo, provocación y desenfado, destape y una gran vitalidad creativa en todos los ámbitos de la cultura: música, artes plásticas, fotografía, cine, teatro, etc. Este movimiento fue copiado en otras zonas del país y en el extranjero. Se hicieron celebres los discursos de gran alcalde de Madrid, Tierno Galván, que le puso nombre a la movida y que se dejó influir por ese ambiente desenfadado en la ciudad con sus Bandos al pueblo madrileño.
Los cambios también llegaron a otros medios de comunicación como la televisión con el nacimiento de diferentes canales privados que complementaran la televisión pública, bastante devaluada por su parcialidad durante años. Pero esta renovación lejos de mejorar el medio, lo ha empeorado y se caracteriza por una calidad reducida y cierta vulgaridad en los contenidos y programas de mayor audiencia. Esto es uno de los grandes riesgos para la consolidación de forma culturales de nivel en los años futuros, aunque la red de redes se ha convertido en una alternativa a esa mediocridad.


16.3 LA INTEGRACIÓN DE ESPAÑA EN EUROPA. ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA. EL PAPEL DE ESPAÑA EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL:
Los antecedentes históricos de las relaciones entre España y la Europa Comunitaria se remontan a 1962 cuando en un contexto de mayor reconocimiento internacional del estado franquista, el Ministro de Asuntos exteriores, Fernando Mª Castiella solicitó públicamente la adhesión. Esta no se consigue y hay que esperar a 1970 para lograr un acuerdo preferencial con la CEE que facilite la exportación de los productos españoles a estos mercados así como la formación de un primer grupo de funcionarios expertos en asuntos europeos.
Tras la muerte de Franco y las primeras elecciones democráticas se retoman los intentos por ingresar. En julio del 77 a través del Ministro de la UCD Marcelino Oreja, se inicia un nuevo acercamiento, estas negociaciones contaban con el apoyo de los partidos parlamentarios españoles pero con la oposición de Francia, especialmente preocupada por los problemas agrarios y pesqueros y, en general, de unos países europeos que como el resto del Mundo sufrían el impacto de la crisis petrolífera del 73. La llegada al poder en 1982 del partido socialista, tanto en España como en Francia( François Miterrand) facilitará los pasos siguientes de la real integración que pasan por la cumbre de jefes de estado de Stuttgart en la que la RFA, el mayor poder económico europeo, se niega a aumentar los fondos comunitarios si no se acepta a España y Portugal, y por la de Fontaineblau donde tras vencer la oposición de Gran Bretaña y encauzar la posición francesa se decide que los dos países ingresen el 1 de enero de 1986.
Antes de conseguir firmarse el tratado definitivo en Madrid y Lisboa en junio del 86 se producen los remates de una durísima serie de negociaciones cuyos puntos más candente serán la pesca, la agricultura y la ganadería (se temía especialmente su impacto en la PAC por lo que se impusieron numerosas medidas cautelares traducidas en años de transición hasta la integración plena de ciertos productos y sectores agrarios); el problema planteado por el régimen especial canario así como ciertos aspectos de los sectores industriales que eran definitivamente resueltos tras lo cual la integración se aprueba por unanimidad en el Congreso y el Senado antes de la ya citada firma final.
La cuestión del actual proceso de integración europea arranca con la aprobación en 1986 del Acta Única, declaración a favor de crear un espacio único en el mundo comunitario donde personas, capitales y mercancías circularan libremente.
Este espíritu integrador se acrecienta tras la firma en 1992 del Tratado de la Unión Europea en la ciudad holandesa de Maastricht que preveía mayor cooperación interna y externa así como el aumento del poder del Parlamento europeo. Pero, sobre todo, dibujaba una unión monetaria y económica que hiciera posible la aparición de una nueva potencia comparable a los EEUU o al Japón. Para ello se necesitaba lograr que el máximo número de países convergieran en cifras muy parecidas en cuanto a déficit público (diferencia entre ingresos y gastos del Estado (menor al 3%)), inflación (nivel de los precios (no mayor al 1,5% de la media de los tres mejores)), Deuda del Estado (inferior al 60% del PIB) y tipos de interés (valor del dinero que se presta por el Estado y la Banca: 2% menor de los tres países más estables).
Hay que decir a este respecto que casi todos los países de la Unión, con mayores o menores problemas han logrado cumplir estos objetivos quedándose dentro de la moneda única, denominada oficialmente euro, salvo Grecia y Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia aunque las tres últimas más por decisión propia que por falta de cumplimiento de las condiciones económicas.
Para llegar a ello todos los países han debido realizar políticas económicas comunes tales como recortar los gastos públicos, privatizar las empresas estatales para bajar el déficit entre gastos e ingresos o ajustar los salarios a la baja para evitar la subida de la inflación (aunque no esté nada claro que éstos sean la principal causa de la misma). Con ellas se pensaba, además de ensayar la futura toma en común de decisiones, mejorar la calidad de vida de los consumidores al ser los productos más baratos y los préstamos más bajos (debido a la caída en la inflación y en los tipos de interés), hechos ambos que deberían permitir aumentar el crecimiento económico y por tanto un mayor nivel de empleo (el verdadero problema europeo del momento) a pesar de que muchas personalidades criticaron el acuerdo y de que en varios países (especialmente Francia) aprobaron el mismo por un referéndum muy apretado.
Con la ampliación hacia el Este la Unión Europea pasó a tener 27 países miembros y se encontró con la necesidad de modificar su estructura y normas de funcionamiento relacionadas con la composición y atribuciones de la Comisión, la unanimidad en la toma de decisiones sustituida por un principio mayoritario y la ponderación y peso de los países miembros. En este sentido entró en vigor en 2000 el Tratado de Niza que adoptó el principio de la no unanimidad y la idea de que unos estados tomaran decisiones sin la adhesión de los demás Estas reformas se estancaron por la gran cantidad de intereses en juego y la acción del euroescepticismo presente sorprendentemente en algunos de los nuevos países comunitarios (Polonia).
Para intentar relanzar la idea de Europa se elaboró una Constitución en 2003 que tuvo que echarse atrás por la oposición en referéndum de Francia y Holanda aunque España sí había aceptado el proyecto también en referéndum.
Una versión reducida es el actualmente vigente Tratado de Lisboa: un presidente fijo nombrado cada dos años y medio (cargo que recayó en el belga Van Rompuy); un reforzamiento de la figura del Alto Representante para la Política Exterior (la británica Lady Ashton); un intento de tapar el principal problema de la unión como es la necesaria voz común en estos aspectos. Y finalmente la desaparición del derecho de veto (2014) sustituido por la doble mayoría: 55% de los estados con un mínimo de 15 que sumen el 65%.
Todo este proceso se aprobó en 2009 con Irlanda y Checoslovaquia como últimos escollos. La profunda crisis que se manifestó a partir de 2010 a nivel mundial ha paralizado el proceso de integración y ha sacado a la luz lo inestable del sistema con una crisis de deuda que aún no sabemos que consecuencias puede tener.
La implantación de la democracia en España marcó el comienzo de una política de acercamiento a Latinoamérica convertida desde entonces en un eje de la política exterior intentando ser puente entre aquella y la UE. Desde 1991 se celebran las Cumbres Hispanoamericanas anuales desde la primera en Guadalajara (México) que sirven fundamentalmente para estrechar relaciones entre los países miembros e intentar tener una voz común en los problemas del momento.
A partir de ellas se han creado otros organismos para prepararlas y desarrollarlas mejor como la Secretaría general Iberoamericana, el Fondo Indígena, o la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI).
España ha logrado tener una creciente influencia en la zona como se ha visto en algunas situaciones concretas: Centroamérica: forma parte del grupo de países amigos que ha ayudado a los procesos de paz en la zona como la ONUCA (misión militar en la zona dirigida por un militar español. O la MINUCA relacionada con Guatemala.
En Cuba se ejerce un papel mediador ante la UE aunque dependiendo de qué partido español esté en el gobierno: siendo más intransigente con la Dictadura el Partido Popular y más pragmático, el PSOE. No obstante la crisis y el cambio en las direcciones políticas de los países latinoamericanos han modificado sustancialmente nuestra relación con Iberoamérica.
En general cabe decir que tras el crecimiento que sigue a nuestro ingreso en las CEE ha habido un incremento sostenido de la ayuda exterior especialmente dirigida a aquellos países con menor renta. Especialmente destacable fue la solidaridad española hacia Honduras a propósito de las destrucciones traídas por el huracán Mitch, solidaridad que en fondos de ayuda al desarrollo alcanzó los 1.500.000.000 de euros en 2007.
Dentro del nuevo marco de cooperación fue muy importante la presencia de empresas españolas que se establecieron en el área hasta lograr que España fuera el principal inversor económico sólo por detrás de EEUU; datos como las 400 compañías allí presentes y las 2300 empresas en países como Brasil, Argentina, Perú y Chile hablan de la importancia de un fenómeno que significa el 8% del PIB de la región. Igualmente importante es el flujo de inmigrantes, especialmente importante desde Latinoamérica a España que contribuyen a aumentar la riqueza mutua tanto del país de origen con sus remesas como la del destino.
Sin embargo en este proceso general de aportes económicos se observa una desaceleración de la inversión española en Latinoamérica por la fuerte competencia que sufre por otros países como China, el cambio de localización de los negocios españoles orientados ahora también hacia Europa e incluso Asia o los recelos suscitados por las trabas legales que países como Venezuela o Bolivia han impuesto a la inversión extranjera.
Otra zona muy importante para la política exterior española es el Magreb. Con Argelia tenemos una capital dependencia energética pues es nuestro principal suministrador en gas natural, algo que se hace a través de un gaseoducto construido a través del Mediterráneo constituyendo una infraestructura notable. España, por ello, ha intentado en todo momento contribuir a la pacificación de Argelia y su progresiva vuelta a la normalidad democrática.
Marruecos es otro país con el que las relaciones son de especial importancia y ha habido con él etapas de tensión y la actual más relajada. Entre los factores que marcan las relaciones habría varios factores: Es una ruta de inmigración irregular en la Península a la vez que una fuente de emigración de ciudadanos marroquíes que han llegado a nuestro país.
Ceuta y Melilla son un foco de tensión permanente al reclamar Marruecos su soberanía sobre ambas. En la actualidad son lugares de fuertes intercambios económicos y humanos.
La ocupación del Sahara Occidental desde 1975 marca otro conflicto, al estar Marruecos en la zona sin hacer el referéndum comprometido con la ONU, consulta que resolvería la cuestión de la soberanía algo en lo que España guarda una deuda moral con los ciudadanos autóctonos.
La aparición de yacimientos petrolíferos entre Marruecos y las Canarias que se disputan Rabat y Madrid, supone otra arista en las relaciones bilaterales.
En general cabe decir que a pesar de tantos contenciosos las relaciones siguen siendo muy intensas como lo prueban la importante cantidad de firmas españolas con intereses en Marruecos.
Mauritania está en un plano menor pero también destacado como lugar desde el que se inician importantes flujos migratorios hacia España algo que se intenta frenar desde nuestro país con inversiones de ayuda al desarrollo y el reforzamiento policial de las costas lo que ha hecho que los cayucos vengan de países más al Sur entrando de lleno en zonas cono Senegal perteneciente al África Subsahariana, algo que también se intenta cortar apoyando el desarrollo en estas zonas.
A destacar también que las rutas africanas no sólo se relacionan con un desarrollo de la inmigración ilegal sino que se han convertido en un lugar por el que la influencia del islamismo radical puede llega a España. Es el caso del atentado a la Casa de España en Casablanca o el origen norteafricano de la mayoría de los ejecutores del ataque a los convoyes ferroviarios del 11-M. Todo este panorama puede verse modificado de forma sustancial en los próximos años como consecuencia del desarrollo que tengan los países del área tras la conocida como “Primavera árabe”.
Finalmente destacar como áreas de presencia española, Próximo Oriente, más deseo que realidad pues nuestra relación comercial con aquellos países es claramente desfavorable y cierto papel jugado en el conflicto del Oriente Próximo con la organización en 1991 de la Conferencia de Paz en Madrid a la que siguió el nombramiento de M. A. Moratinos como Alto Representante de la UE para la zona. Recientemente España forma parte de los “cascos azules” interpuestos entre los integristas de Hezbollah y los soldados israelíes tras la última guerra entre ambos. Un general de España se ha hecho con el mando de esas tropas.

jv
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